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jueves, 20 de mayo de 2010

MI ABUELA CUMPLE 100 AÑOS



Mi abuela cumple 100 años………..
Muy pocos de nosotros tendrán la suerte de celebrar 100 años de vida y si además teniendo todas sus facultades intelectuales intactas, aunque sus caderas ya no le permitan mantenerse en pie como ella querría, para poder seguir con su vida de descanso merecido y dedicándose a hojear su
“HOLA” favorito, a cocinar alguna plato italiano que aprendió durante exilio en la republica argentina o simplemente sentarse en un sillón de mimbre en el jardín de su casa mirando como pacen las vacas de Angelito en Cordovero o como crecen los pinos de sus parientes “LOS CASTAÑOS”.
Desde hace mas de un año y a raíz de haber roto su cadera mi abuela reside en la residencia de ancianos del pueblo, pasa sus días en una galería mirando al pueblo que vio nacer a sus padre “VILLARIN”, su hija Olga con quien convivía desde que regreso de su ultima instancia en Buenos Aires, estando también con poca salud no podía darle todos los cuidados y atenciones que necesitaba.
Nació fruto del segundo matrimonio de Francisco Llana, la primera esposa murió en el parte de su hijo Lucas dejándolo con 4 niños sin criar y Pacho busco mujer en la aldea de Bustiello, Emilia García educo a todos los niños y niñas lo mejor que sabia con los medios del que disponía.
Contaban los vecinos que cuando Paulino Menéndez vecino de la casa mas cercana hizo su primer viaje desde La Habana ciudad en que residía con su hermano Silvino, mi abuela pasaba las tardes sentada sobre sus piernas de joven apuesto, siendo ella una niña. Años despues en su ultimo viaje de Cuba y ya establecido aquí se caso con aquella niña. En aquella época los indianos volvían con una edad madura y solían casarse con la chica más guapa y apuesta de la aldea y en este caso así fue, la diferencia de edad era de más de 25 años, pero eso no fue ningún inconveniente mientras duro el matrimonio.
Tuvieron 3 hijas y un hijo, la leyenda familiar quiero que sus hijas lleven nombres de antiguas amantes cubanas del abuelo, mi madre se llama Olga en recuerdo de una noble rusa exiliada en la Perla del caribe, la segunda se llama Olimpia por una griega natural de Macedonia y la ultima Ana Maria nombre de una criolla que animaba las noches calidad de La Habana.
Probablemente Paulino ya volvió de Cuba con problemas respiratorios, eso lo imposibilito durante años para poder trabajar en las labores del campo, teniendo que Josefa con la ayuda de un criado continuar con la explotación agraria heredada de sus padres.
En aquella época de miserias y calamidades la penicilina además de ser un medicamento nuevo no estaba en venta libre, pues había que conseguirlo en el mercado negro el legendario “estraperlo”. El dinero que enviaba desde Buenos Aires Lucas hermano de mi abuela no era suficiente, teniendo que pedir dinero prestado a vecinos y amigos con el fin de conseguir el tratamiento adecuado.
Paulino fallece a finales de los 50, dejando viuda, dos chicas casaderas y dos adolescentes pero sobre todo muchas deudas…
Las deudas se pagan gracias a la dote que mi padre, hijo de un industrial de la mantequilla aporta al matrimonio.
Casadas las dos primeras, mi tía Olimpia con Alberto vecino de Prada, oficial de zapatería y músico se instalan en La Casina casa que mi abuelo había comprado con el dinero que trajo despues de haber trabajado como dependiente en “EL ENCANTO” gran comercio de La Habana donde los hubo y mi madre Olga con José Maria natural de La Borra y capataz del Ministerio de Agricultura en la sección de forestal.
Llego 1960, con 50 años recién cumplidos la abuela decide irse a Republica Argentina con sus dos hijos menores, allí viven sus hermana Jimena casada con Camilo vecino de El Candano y Lucas el hermano que siempre estuvo pendiente de ella, industrial de la sastrería en la capital bonaerense.
Mi tío Pepe se puso a trabajar en la sastrería familiar y mi tía Ana Maria estudio peluquería.
A los pocos años Ana Maria se caso con Jorge Horacio Marchetti empleado de banca de origen italiano con quien tuvo una hija de nombre Alejandra.
Hacia 1975, mis padres que por aquella época vivían y trabajaban en Paris, reciben una carta de mi abuela diciéndoles que la situación tanto política como económica eran insostenibles y que ya no tenían futuro allí .mi madre les envió el importe de los billetes de barco para poder regresar a Malleza, por aquellos tiempos todavía se viajaba en barca para ir al cono sur.
La situación en España tampoco era extraordinaria, así que con 65 años la abuela se viene para Paris con mis padres y su hijo soltero.
No tardo mucho en aprender un correcto francés para por lo menos entenderse por la calle, Pepe encontró trabajo rápidamente, pero durante el verano conoció a una chica del pueblo, que no había dejado pasar la ocasión de ligarse a este chico muy apuesto y recién llegado de ultra mar.
Como ella no quería saber nada de irse para Paris, gracias a un amigo de mis padres que tenia una empresa de limpieza de oficinas en la capital del estado, mi tío dejo los bordes del sena por los del manzanares. Se casaron y al estar embarazada la esposa de Pepe la abuela también dejo Paris para venirse a Madrid a atender no solo a su hijo , cosa que llevaba toda su vida haciendo, sino a su nuera y rápidamente a sus dos nietas
Despues de pasar unos años por una portería en la calle Aragón, donde mi tío además de trabajar en la empresa de limpieza y la abuela atendían el edificio, se fueron a San Sebastián de los Reyes.
Su hija Ana Maria regreso por los 80 con su marido e hija, este con la promesa de trabajar en la delegación del Banco de la Nación en Madrid, se instalaron en un piso cercano a la abuela, donde un día la abuela llego con una yogurtera eléctrica debajo del brazo alguna lagrima en los ojos, pues su nuera ya no necesitaba sus servicios, las hijas estaban criadas y el piso casi pagado….
Pero las bofetadas y los golpes fueron tan presentes en la vida de Josefa que su humor y sus ganas de vivir no fueron mermados por tantas malvadas.
Yo costee desde Paris donde yo vivía el cierre de la terraza del piso de mi tía con el fin de que la abuela tuviese de un habitáculo para ella sola.
Mi tía, su marido e hija regresaron a Buenos Aires unos años despues así que la abuela volvía para Malleza donde mi padre pre-jubilado vivía felizmente, pues aunque no había nacido en Los Rubieras fue el hombre más feliz del mundo en la casa de su mujer.
Durante unos años suegra e yerno convivieron mejor que si hubiesen sido madre e hijo.
Mi madre jubilada también regreso a Malleza, y viendo que mi padre ya tiene quien lo cuide decide con más de 80 años volver a Buenos Aires a ver a su hija que había quedado viuda y a su nieta recién casada.
Se vuelve a instalar en el barrio de Ramos Mejia, con su hija, su consuegro Nicolás había quedado viudo recientemente y de un común acuerdo deciden casarse y se va a vivir con el a su piso del centro de la capital.
El matrimonio dura unos años hasta que Nicolás fallece, y con la segunda viudedad reciente, vuelve a escribir a mi madre solicitando el importe para el billete de avión para regresar a Malleza.
Sus años fueron pasando con la tranquilidad del pueblo, la enfermedad de mi padre aunque no fue muy larga si fue lo suficientemente tensa para que tanto madre y hija la padeciesen.
La caída de mi madre en la cocina fue el principio del fin para la movilidad de mi abuela, estaban las dos solas en casa mi madre padeció un mareo cayendo en el suelo, al intentar levantarla la cadera casi centenaria no aguanto y se rompió.
La operación y el post operatorio fue muy correcto, pero ya se había perdido la libertad de movimiento, quedando en una silla de ruedas.
Pero la abuela sigue reclamando sus peinados, su manicura y sobre todo sus colorines para la cara.
Recuerdo una tarde en el jardín del restaurante, se le había olvidado unos datos, y yo le dije abuela los años… No me contesto los años son lo de menos, lo peor son los kilómetros andados….
Esa es mi abuela el optimismo, la bondad y la generosidad en persona.

2 comentarios:

  1. Pues si me lo permites, después de tantos años, te diré que te pareces mucho a tu abuela. Un fuerte abrazo, Pauli. Y muchas felicidades a la abuela y a ti.

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  2. Hola Paulino

    Mi nombre es Arol y soy escritor. Actualmente estoy comenzando a escribir un libro sobre personas de más de 100 años en España y me gustaría contactarte.

    Mi email es arol.figueroa@gmail.com

    Un saludo
    Arol F.

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